20 años después, el creador del MP3 defiende el formato

Karlheinz Brandenburg lo hizo durante una conferencia donde recibía un nombramiento. También dijo que la industria discográfica debería “reiventarse”.

El año próximo será el que marque una nueva década desde la existencia del formato MP3, que para las generaciones actuales está más que naturalizada, pero que sin embargo fue y sigue siendo motivo de polémicas entre las discográficas, las productoras musicales y hasta los mismos músicos.

En este discurso volvió a caer Karlheinz Brandenburg, uno de los responsables de la creación del famoso mp3 que recurrentemente tiene que salir a defender el formato. Tras ser convocado por la Universidad Politécnica de Valencia para nombrarlo doctor honoris causa, el ingeniero aprovechó la conferencia de prensa para defenderse diciendo “yo no soy culpable de la piratería”, una acusación que ya lleva unos cuantos años de vigencia.

Es que el formato que es usado por millones de personas en todo el mundo cada segundo, se convirtió en la herramienta que puso en peligro la industria de la música. Gracias a que se popularizó apenas salió de la cocina, otras empresas nacieron a su lado con la excusa de intercambiar archivos musicales por medio de Internet.

Como las discográficas se mostraron reacias a familiarizarse con la capa 3 del formato MPEG-1, o mejor dicho MP3, el negocio de la música empezó a caer al mismo tiempo que los hits digitales comenzaban a dar vueltas por Internet. En este sentido, Brandenburg comentó que su equipo de trabajo trató de contactar a los empresarios para contarles sobre el avance de la investigación, pero la falta de atención fue la peor de las decisiones.

Según el ingeniero alemán, el desarrollo del mp3 contemplaba la existencia de futuras plataformas como las que hoy conviven en un mismo ecosistema: YouTube, Netflix, Pandora, Spotify, entre otras. De haber sido atendidos por los representantes de la industria, la historia podría haber sido otra.

Aseguró que si bien apoya a los músicos y empresarios a cobrar por sus trabajos y no comparte la piratería, la industria debería adaptarse a los cambios y “reinventarse” para subsistir a los cambios de consumo.