¿Te están espiando?

Fuente: DonWeb.com 

El mito de que los jueguetes de los niños, como los celulares de los padres pueden obtener información de sus usuarios desde los micrófonos o cámaras está logrando cada vez más atención. El diario BBC desafió a dos expertos en seguridad cibernética a corroborar si esto es posible, y lo que registró es realmente sorprendente. Google no demoró en responder.

Los avances tecnológicos siempre han sido la excusa perfecta para que la humanidad sucumba en una paranoia propia de la ciencia ficción. El miedo a que los aparatos tomen el mando y se auto gestionen al punto de que puedan controlar el mundo, es un cuento que tiene mucha tela para cortar.

Pero siempre se lo ha tomado como parte de la ficción, hasta que en el 2013 Edward Snowden, consultor tecnológico y ex empleado de la CIA y de la NSA, se presentó en el programa Panorama de la BBC con pruebas que acusaban a los servicios de inteligencia de Estados Unidos y del Reino Unido de realizar espionaje masivo a los ciudadanos. Según el mismo denunciante lo relató, el modus operandi es mediante una “Suite Pitufos”, es decir, un conjunto de programas que operan desde los mismos dispositivos que los usuarios utilizan para comunicarse entre sí.

Como si esta denuncia no tuviera peso, tras el paso de los años los distintos medios de comunicación hicieron pasar por contenido demencial los dichos de Snowden. A muchos les causó gracia que utilice a los personajes azules de los dibujos animados para trazar el circuito por el cual un servicio secreto puede ver y escucharnos constantemente sin que lo notemos.

Sin embargo, a comienzos de marzo, el mismo medio BBC News publicó un artículo de Zoe Kleinman que ante la cantidad de relatos recolectados en Reddit sobre las coincidencias entre los temas que nos preocupan y lo que encontramos en Google, decidió desafiar a los expertos en seguridad cibernética Ken Munro y David Lodge, para descubrir si realmente un dispositivo puede espiar.

Ok, Google

Para llevar adelante el desafío, los eruditos crearon una aplicación prototipo que activara por su propia cuenta el micrófono del dispositivo. En cuestión de días Munro obtuvo sus primeras pruebas que posibilitaban dicha conexión inconciente o, mejor dicho, involuntaria.

“Todo lo que hicimos fue utilizar la funcionalidad existente de Google Android. Lo elegimos porque era un poco más fácil para nosotros desarrollarlo”, dijo al periodista de la BBC. “Nos dimos permiso para usar el micrófono del teléfono, configuramos un servidor de escucha en internet, y todo lo que el micrófono oyó en ese teléfono, dondequiera que estuviera en el mundo, llegó a nosotros, lo que nos permitiría enviar de vuelta anuncios personalizados. No era perfecto, pero funcionaba prácticamente en tiempo real y sin duda era capaz de identificar la mayoría de las palabras clave”, admitió.

Si bien Ken Munro aseguró que no es nada difícil crear esa aplicación y que la mayoría del código para la misma está disponible, la misma compañía que propone el comando de voz en los smartphones respondió la misiva al instante.

Google aseguró que no utiliza “expresiones” sin que el usuario anteponga el Ok Google para activar la herramienta del comando de voz. Además, reforzó que en la política de contenido para desarrolladores de aplicaciones se hace expresa misión de que no se puede tomar información del usuario sin previo consentimiento.

Por su parte, Facebook también dió su versión al respecto, asegurando que las marcas de publicidad no pueden usar datos de los micrófonos, como tampoco la misma compañía comparte datos con terceros sin consentimiento de sus usuarios. Sin embargo, la cantidad de casos de personas que aseguran haber encontrado en la red social temáticas relacionadas con un tema que estaban conversando fuera de la red, o las coincidencias que enlazan la cantidad de veces que Google nos pone frente a nosotros información sobre asuntos que nos tienen preocupados, son indicios que por algún lado se escapan los pensamientos en voz alta.

Pitufoideas

Coincidencia o no, es cierto que existen cientos de aplicaciones que entre los permisos que solicitan para su descarga figura el control del micrófono y cámara delantera. Algunas de estas herramientas son juegos en donde el celular se convierte en un amplificador de voz para un karaoke, o simplemente utiliza la cámara para situar al poseedor del smartphone en un rastreador de GPS. Muchas veces aceptamos estos permisos sin prestar demasiada atención, y es entonces cuando se filtran más opciones de que alguien pueda escucharnos y vernos.

Para Edward Snowden es todavía más sencillo el cumplido del espionaje. Según su conocimiento, todo comienza con el envío de un SMS que es imperceptible para el poseedor de una terminal. Al recibir el mensaje se instala el código necesario que toma el mando de las herramientas, de manera que los “pitufos” de los que él habla pueden entrar en acción encendiendo el teléfono, grabando conversaciones y hasta tomando fotografías.

Dijo a la BBC que la Suite Pitufo está integrada por cuatro programas a los que llamó: Pitufo soñador (quien activa el teléfono sin que el usuario lo note), Pitufo fisgón (un código que activa terminales como el micrófono), Pitufo rastreador (un código que controla la geolocalización del equipo), y Pitufo paranoico (que limpia las huellas que los demás programas dejaron en el sistema).

Ahora bien, seguramente te preguntarás por qué un servicio de inteligencia invertiría dinero en meterse en el celular de un simple ciudadano, o por qué Google o Facebook se tomarían el trabajo de escuchar las conversaciones que se dan en la intimidad de las personas. La respuesta está en aquello tan privilegiado para el márketing comercial e institucional, aquel que abarca hasta las campañas políticas, y es qué es lo que las personas piensan en este instante, (y que aún no han compartido en ninguna red social).