Si internet fuese una ciudad, sería San Francisco

San Francisco no es una metrópolis más de Estados Unidos. Es una ciudad que se reivindica permanentemente como la capital de las vanguardias. Aquí un recorrido por la cuna de los gigantes Google y Apple y de las nacientes start-ups.

Hay lugares a donde uno no puede dejar de volver con el pensamiento. Y es que para un apasionado de internet y las nuevas tecnologías es difícil no vivir la experiencia como una realidad paralela. Como un permanente simulacro de la hipotética aplicación de las lógicas de internet en una ciudad.

San Francisco es una ciudad atípica, y ese atípico es más contundente cuando caemos en la cuenta de que está instalada en Estados Unidos, país icono del capitalismo si los hay. Esto es muy fácil de olvidar al inmiscuirse en la idiosincrasia propia de esta urbe, que tiene poco que ver con el resto de las grandes ciudades de Estados Unidos.

Ciudad real con lógica virtual

A poco de caminar San Francisco se advierte la forma de ser libre del sanfranciscano. Esa idiosincrasia que les permite modos de hacer lejos de la autocensura o el prejuicio. Los habitantes de San Francisco, son esencialmente libres y transgresores. Están los que prefieren la sencillez en su forma de vestir (parecen inspirar el estilo de Sheldon y Leonard en The Big Bang Theory), no se identifican con la típica fiebre del consumismo, el brillo y la exuberancia característica de otras ciudades del país. Pero también hay lugar, sobre todo en ciertos barrios, para las Drag Queen o los hippies del Haight-Ashbury, todas, a su manera formas de expresión y critica social.

Así como en la Edad Media el concepto de “igualdad” entraba en relación con el de “libertad” (se era libre si se era igual entre los pares), la misma lógica que construye internet hoy, lejos del las jerarquías, una horizontalidad fundante, son parte de la esencia de esta ciudad.

El “modo de ser sanfranciscano” se imparte, naturalmente, también desde el Estado donde el gobierno de la ciudad obstaculiza la expansión de los grandes monopolios comerciales. Una política claramente orientada a evitar, dentro de lo posible, las grandes desigualdades económicas con tendencia a la igualdad de oportunidades.

San Francisco es una ciudad que se preocupa por el futuro, por lo que no puede dejar de ser sustentable: impulsa una campaña ecológica que invita al resto del país a imitarla en políticas de reciclado y separación de residuos. Práctica absolutamente internaliza en los hábitos cotidianos de las personas. Asimismo, y en sintonía con la idea de compartir de la red, el gobierno impulsa el carpooling desde el diseño de las autopistas dejando manos exclusivas en la calzada para los autos que lleven a mas de una persona en su interior.

San Francisco es una ciudad accesible, donde el transporte público cuesta apenas USD $2 y le permite al pasajero reutilizar el boleto durante 90 minutos. Excepto para turistas, estudiantes, niños o ancianos quienes son agraciados por el conductor que suele regalar a su piachere, hasta 4 horas de transporte público libre ¡y porque sí! El sistema de transporte es de lo mas variado y efectivo. Un entramado de redes que abarca toda la extensión de la ciudad y las ciudades cercanas. Los modos de transporte son; el clásico colectivo, trolley (que por tramos también es subte) y hasta los pintorescos tranvías eléctricos del siglo pasado.

Paradójicamente, en una ciudad con tanto desarrollo tecnológico, encontrar Wifi para el viajero desesperado por una conexión es muy difícil. En general los bares y cafés no cuentan con ese lujo para los clientes. Sólo es posible encontrar una conexión abierta en las grandes cadenas de café conocidas en todo el mundo.

La disposición y el apoyo de la sociedad en general para liderar cambios culturales e intelectuales y esa capacidad de organización, de formar redes que generen transformaciones para llevar a cabo grandes revoluciones son el mayor encanto de esta ciudad. Esa navegación constante entre el pueblo chico con lazos fuertes, sencillo e igualitarista y la ciudad más vanguardista, que no se conforma y se reinventa permanentemente. Sin dudas, si internet fuese una ciudad se parecería mucho a San Francisco.

Una ciudad libre y creativa

Será por ese afán de progreso y de cambio, que tanto las grandes empresas como los emprendimientos prefieren San Francisco a cualquier otra ciudad en el mundo para plantar sus raíces. Así lo demostró Apple en la última marcha del orgullo gay en San Francisco, “El 29 de junio, miles de empleados de Apple y sus familias marcharon por el Día del Orgullo Gay en San Francisco. Vinieron personas de todo el mundo, de ciudades tan lejanas como Múnich, Paris y Hong Kong a celebrar el compromiso de igualdad y diversidad, porque creemos que la inclusión inspira innovación”, dice la bajada del video en YouTube.

La diversidad, la tolerancia y la innovación son seguramente los condimentos que hacen de esta ciudad la mas fértil para las grandes empresas y también para los emprendedores: Se estima que hay unos 280 emprendimientos relacionados a la tecnología con sede en San Francisco.

Fuente: DonWeb.com