En cinco años se imprimirán órganos en 3D

La impresión de calidad tridimensional está atravesando un muy buen camino en Colombia. Los sectores que más la utilizan son la salud y la industria automotriz.

Cuando en la Feria de Electrónica de Las Vegas, CES 2013, se imprimió por primera vez una mano en una impresora 3D parecía que ya se podían exponer las ideas futuristas como reales. Desde entonces, países como Colombia, han adaptado esta tecnología y por eso hoy pueden asegurar que no faltarán muchos años más para que los colombianos puedan reemplazar un órgano humano o una pieza de un auto por un diseño digital.

Es tal el avance en la utilización de este tipo de impresoras, que estiman que en cinco años más se podrá imprimir un corazón de un paciente a partir de sus células madre. Empresas como Osteophoenix y DME 3D son un claro ejemplo de ello.

El Director General del Grupo Osteophoenix, Mauricio Lizarazo, explica que el uso de las impresiones 3D “es una práctica común en odontología, pero ha sido difícil que trascienda al ámbito de la medicina”, de hecho la empresa ya realiza implantes a medida para cada paciente usando este tipo de tecnología.

Asegura que la utilización de la impresión 3D en el ámbito de la salud “supone menos costos de hospitalización, una recuperación más rápida, menos tiempo en la sala de operaciones y menor riesgo de complicaciones”, además de que “facilitan la integración de la pieza con los tejidos del cuerpo” ya que, en el caso de la firma, utiliza titanio para la fabricación de las piezas.

Por su parte, DME 3D colocó en el año 2010 el primer implante de estas características pero con un material similar al plástico que se lo conoce como polimetilmetacrilato. En aquel año ya había vendido unos 180 aparatos impresos a medida.

En el sector automotriz, GM Colmotores se destaca por colaborar con el departamento de ingeniería en la reducción de costos para la elaboración de piezas antes de ensamblarlas. Los componentes se imprimen en resina y el producto está terminado en cinco o diez horas como mucho.

En definitiva, el uso de impresoras 3D no es del todo popular aún, por eso los costos siguen siendo elevados. Sin embargo, en Colombia se estima que pronto cambiará este aspecto del mercado en vistas de que cada vez más empresas de gran y mediana envergadura buscan darle una nueva dimensión a sus productos.

Fuente: DonWeb